Nuestra Historia

Parte I

Nuestros Inicios y la Lucha por la Dignidad

Por: Lucy Jáuregui (Co-fundadora)

1. El despertar de una preocupación

En 1975, no podíamos ignorar que la ley en el Perú aún reglamentaba la prostitución.

Esto permitía que las mujeres fueran explotadas y discriminadas bajo el amparo del Estado.

Éramos tres mujeres compartiendo esta inquietud: las religiosas Rosa Dominga Trapasso y Rebeca Scherkenbac, y yo, Lucy Jáuregui.

 

2. El primer pronunciamiento

Decidimos convocar a otros grupos para cuestionar esta reglamentación por ser violatoria de la Constitución.

Enviamos un pronunciamiento al entonces presidente Morales Bermúdez solicitando su derogación.

Nunca recibimos respuesta. Ante ese silencio, decidimos formar el Movimiento El Pozo.

3. Objetivos claros desde el día uno

Nos propusimos dos metas fundamentales:

  • Trabajo directo: Ofrecer amistad y apoyo para que las mujeres inmersas en la prostitución para que descubrieran su valor humano a fin de que puedan adquirir un mayor control sobre sus vidas.

  • Conciencia comunitaria: Reflexionar sobre la prostitución basándonos en la realidad y no en mitos o sensacionalismos por parte de los medios de Comunicación Social ya que estos señalan a las mujeres como responsables del problema cuando, en realidad, son víctima.

     

4. Caminando el Jirón y la calle

Empezamos visitando el Centro Antivenéreo de Lima, la cárcel de mujeres y comisarías donde se realizaban «batidas» policiales, en esa época eran la Comisaría de la Av.  28 de Julio en La Victoria y la cercana a Radio Nacional.

Luego, por las mujeres en prostitución clandestina, callejera, en especial en los lugares donde acudían las de menores posibilidades, zonas como:

Empezamos por La Parada, en la Av. San Pablo y Bauzate y Meza, Jirones Gamarra, Paruro, zonas que fueron cambiando por los negocios que establecían. Desde 1991 visitábamos el Jirón Caylloma y también el Parque Manco Cápac.

 

5. Nuestro local y nuestras certezas

Desde casi los comienzos tuvimos un pequeño local prestado en el Jirón Callao, por el centro de la ciudad de Lima y pasamos casi un año sin que se acercara ninguna mujer de las que habíamos podido contactar e invitar a nuestro local al realizar el trabajo de campo; parece que, por desconfianza, ya que muchas estaban vigiladas por sus cafichos.  

Después pasamos al Jirón Quilca y pocos años después, estábamos en Breña, en la Av. República de Portugal. 

Cuando empezamos sólo teníamos intuiciones acerca del problema, aunque pensábamos que la prostitución no es un problema de “mujeres fáciles” sino un problema social complejo con diversos actores.

Con el correr de los años nuestras intuiciones se habían convertido en certezas ya que, actualmente, hay ciertos cambios y ya se habla en diversos medios de los clientes, de los proxenetas, los empresarios y las mafias de trata de mujeres. 

Estamos convencidas de la necesidad de un esfuerzo conjunto de la sociedad para luchar contra este problema que es una injusticia hacia las mujeres.

Se necesitan cambios en las estructuras sociales, en la mentalidad, sobre todo de los varones y seguir trabajando por la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.

Parte II

El Caminar Institucional y la Profesionalización

Por: Doris Woolcott (Psicóloga y Presidenta Directiva)

6. Fortaleciendo la atención integral

Desde nuestros inicios, la fortaleza fue el Trabajo Social (Rosa Dominga Trapasso, nuestra fundadora, era Trabajadora Social) y ha seguido siendo hasta ahora, una presencia importante.

En 1991 incorporamos la atención psicológica.

  • El objetivo: empoderar a las mujeres y reforzar su autoestima

  • Buscamos que vieran el apoyo psicológico como un derecho propio, no solo vinculado a su rol de madres.

La mayoría buscaba la ayuda en función de situaciones relacionadas con sus hijos, les costaba ver que podían tener el espacio de apoyo psicológico para ellas como mujeres, no solo como madres, lo cual es importante en el proceso de empoderamiento.

Posteriormente, sumamos el apoyo legal con la presencia de una abogada para completar nuestro equipo interdisciplinario.


7. La creación de espacios de confianza

En 1992 nació el Grupo de Reflexión y Autoayuda (GRA) e inicialmente era solo un espacio psicológico, años después, se incorporó la presencia de reflexión espiritual.

El GRA y los trabajos (talleres) en grupos nos permitió:

  • Trabajar temas de inquietud personal.

  • Reforzar la confianza entre las mujeres, venciendo la desconfianza que suele prevalecer en este ámbito.

 

8. Tres pilares profesionales para el cambio

A lo largo de los años, hemos consolidado tres campos de acción que son la base de nuestro apoyo a las mujeres:

  • Trabajo Social: Presencia constante desde nuestra fundación.

  • Psicología: Espacios individuales y grupales para fortalecer la autoestima.

  • Asesoría Legal: Defensa de derechos frente a un marco legal que muchas veces las ignora.

Contar con profesionales sensibles a esta problemática ha sido clave para el empoderamiento de las señoras atendidas.

 

9. Una red global que sostiene nuestra visión

En nuestros inicios contamos con el apoyo de amigos de las fundadoras. Sin embargo, la necesidad de financiamiento para proyectos ha sido una constante. 

Desde el 2008, mantenemos una alianza sólida con Partnerschaft mit der Dritten Welt Eine Welt Laden E.V.. Además, diversas instituciones internacionales han acompañado nuestro caminar:

  • Oxfam, Equality Now e Hivos.

  • Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

  • Apoyo en investigaciones y consultorías con la OIT y ECPAT.

  • Entre otras, mis disculpas ante cualquier omisión en la que pueda caer.

Todas estas colaboraciones nos han permitido y aún nos permiten mantener viva nuestra visión institucional.

 

10. Empoderamiento a través del oficio y la reflexión

Creemos que el cambio real viene acompañado de herramientas prácticas. Por ello, hemos impulsado talleres donde las señoras comparten sus aprendizajes y se capacitan.

Muchas han elegido formarse en oficios que les permiten ser emprendedoras:

  • Cosmetología y bijoutería.

  • Panadería, pastelería y costura.

 

11. El actor invisible: Cuestionando la demanda masculina

Nuestra mirada institucional siempre ha buscado visibilizar a los actores que suelen pasar desapercibidos.

Cuando se habla de prostitución, la sociedad suele enfocarse solo en las mujeres o los proxenetas. Muy pocas veces se cuestiona la gran demanda masculina.

Esta demanda se sostiene sobre estereotipos y miradas sesgadas que impiden abordar el problema de raíz en espacios académicos o de investigación.

 

12. Una responsabilidad de toda la sociedad

Nuestra trayectoria busca visibilizar al cliente para entender que este es un problema de responsabilidad compartida. No hay justificación válida que solo se piense en mujeres cuando se habla de prostitución.

Cuando se pueda ver la presencia real de todos los actores, podremos decir que se están dando cambios.

Nosotros buscamos ello en nuestro trabajo con la comunidad, con el programa de voluntariado, con estudiantes, jóvenes, lideres, docentes, asociaciones de la comunidad, y agentes del ámbito de vigilancia y justicia.

Esto es parte del legado de la Hna. Rosa Dominga, creer que cuando se habla de derechos humanos, es para todos y todas sin discriminación; es asumir la gran responsabilidad que tenemos todos en la persistencia de la prostitución, de la trata, de la explotación sexual.

Esto ha dirigido y seguirá dirigiendo nuestro quehacer institucional.


13. El desafío de la pandemia: No nos detuvimos

Durante los años de emergencia sanitaria, nos vimos obligados a buscar alternativas para mantener el contacto con las mujeres.

Logramos seguir presentes en sus vidas en un momento crítico. A pesar del confinamiento, la demanda masculina no desapareció y los problemas de violencia contra grupos vulnerables se incrementaron, dadas las situaciones de estar focalizados en la pandemia.

 

14. Nuevos caminos frente a la migración y el conflicto

Se tiene que reconocer que el aprendizaje desde el compartir con las mujeres que han confiado en nosotras, nos permite seguir en esta lucha constante contra la explotación sexual.

Sabemos que se seguirán abriendo caminos para insistir en la erradicación de la explotación sexual, persistiendo en el trabajo de campo, haciendo los ajustes por lo que la sociedad enfrenta (conflictos, migración) y buscar espacios para seguir dando a conocer una realidad (espacios académicos y sociales).


15. Memoria viva: 50 años de equipo y compromiso

En este aniversario, recordamos con gratitud a quienes marcaron nuestro camino y hoy siguen en nuestro recuerdo:

  • Hnas. Rosa Dominga, Timotea y María Neylon.
  • Carmen Arévalo y Carmen Martínez
 

Y un equipo de trabajo que es necesario e importante en nuestro trabajo con las mujeres, con la comunidad.

Grandes recuerdos y logros en estos 50 años de vida institucional, y seguiremos caminando.

Movimiento El Pozo, fundado en 1976.

Llevamos 50 años trabajando contra la explotación sexual y todo tipo de discriminación de las mujeres en nuestra sociedad.

Av. República de Portugal 492, Breña, Lima - Perú

Apreciamos mucho tu colaboración como donante o voluntario.

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